Mostrando las entradas con la etiqueta Hermandad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hermandad. Mostrar todas las entradas

Aunque mi día fue cansado, no pude esperar más para leer tus letras.

Eres adictivo para mí: intenso, sutil, poesía hecha deseo, pero carne también.


¿Cómo decirte que mi corazón se acelera con cada palabra tuya?

¿Cómo explicarte que mi intimidad despierta al ritmo de lo que escribes?

¿Cómo sostener este fuego que enciendes en mi mente, en mi pecho, en lo más profundo de mí?


Nunca podrías saberlo. Nunca querría que lo supieras.

Pero cada fibra de mi ser te desea.

Dentro de mí, sin reservas.


Y no, no esperaría ternura.

No buscaría suavidad.


Chica leyendo un libro

Querría todo lo que eres.

Sin medida.

Sin límites.

Dentro y fuera de mí.


Pero jamás lo sabrás.

Porque tú ni siquiera sabes que existo.

Leer Más

MI PRIMER RECITAL DEL RELATO

MI GRAN GUERRERA



Este ha sido uno de mis trabajos más sentidos, dedicado a una gran amiga y hermana. Mi querida Marcela Isabel Cayuela. Por tal motivo, lo he escogido para realizar mi primer recital en vídeo. Espero lo vean, lo escuchen y les guste.

Saludos a todos.

Pincha arriba para ir al video.

Deja tu comentario para este video de un relato de literatura sentimental.

Dayana Rosas S. G.
Leer Más

UN BEBÉ LLEGANDO


Ese día estaba con una gripe y una ronquera que no era normal. Me dolía al hablar demasiado. Nunca imaginé que fuera ese día exactamente cuando lo más esperado de verdad pasaría. A las once de la noche suena el teléfono de la casa. Contesto como puedo.

―Aló ―digo.
―Dana, Eli ya está en trabajo de parto, se le rompió la fuente y está botando demasiado líquido.
―Pero, ¿todo bien?
―Sí, tranquila. Mira que te conozco ―me reprocha―. Te dejo, vamos saliendo a la clínica.
―Ok, por favor me mantienes informada.
―Sí. Chaito.
―Chaito ―me despido.


Allí empieza mi angustia. Cuarenta minutos esperando que me dijera que había llegado y nada. ¿Será que le pasó algo? ¿Eli estará bien? ¿Mi bebé estará bien? Me lo pregunto una y otra vez. Estoy a punto de salir en el carro a ver qué pasa pero a dónde. Ni siquiera eso me dijo. A dónde iban.

Cincuenta minutos después un mensaje: ”Estamos en la Clínica Nazareno. La que fuimos no nos querían atender como se debe. Dentro de poco hablaremos con el doctor. No vengas. Todo bien”. Y con eso me calmé algo. Pero la espera es angustia, y con ese no vengas me deja fuera del juego.

Veinte minutos después, otro mensaje: “Eli rompió fuente antes de tiempo, no ha dilatado. Ha botado mucho líquido. El doctor decidió hacer cesárea”. Entonces, mi preocupación se va a más. ¿El bebé estará bien? ¡Cálmate, cálmate!

Dos horas después, yo sin pegar ojo, recibo la llamada tan esperada.

―¿Dana? ―pregunta mi hermano.
―Te ahorcooooo, ¿por qué no me has llamado antes
―Deja la pelea. ¿Quieres saber?
―Siiiiiiiiiiiii. Dime.
―Un varón precioso, Dana. Se parece a papi. Mañana te necesito aquí. ¿Vendrás?
―Ayyyyyyy, ya lo quiero ver. ¡Por supuesto! No me despegaré.
―Jajajajajaja. Te veo mañana. Un abrazo.
―Besos. Bendición. Felicidades a los.
―Gracias, Dana. Dios te bendiga.

Mi calvario ha terminado. Los dos están bien. Ha llegado mi sobrino bello.


Derechos Reservados
Imagen - Pixabay - TeroVesalainen 
Autora Dayana Rosas S. G.

Leer Más